Organizar la sucesión de activos materiales o inmateriales es posible gracias a la planificación sucesoral, procedimiento jurídico a disposición de ciudadanos, residentes -con o sin estatus migratorio regular-, y extranjeros no residentes de Estados Unidos, ya que sin distinción genera un amparo legal que auxilia y brinda herramientas jurídicas como el testamento o el fideicomiso (trust), disposición legal por la cual un testador deja su herencia o parte de ella encomendada a una persona para que, en un caso y tiempo determinados, la transmita a otra o la invierta del modo que se le indica.

Estos junto a otros instrumentos como el seguro de vida o al popular living will, en el que la misma persona puede decidir sobre si sobrevive por medios artificiales, evitará dejarles a sus seres queridos la terrible carga de tomar esa decisión, entre otros y que constituyen poderes que -en algunos casos- pueden evitar un costoso juicio por sucesión, altos cobros fiscales y resguardar a un menor que puede quedar en manos del gobierno frente al deceso de sus tutores legales.